Una bride en tiempos de Covid…

Por: Lety Casarin

¿Te dieron el anillo en pleno Covid? ¿Estabas planeando tu boda y el
Coronavirus se interpuso en ella? ¿Estabas por casarte y tuviste que posponer tu
boda?
Hace seis años conocí al que muy pronto será mi marido, (¡qué emoción de solo
escribirlo!).
Sonará a cliché, pero es totalmente cierto, desde el primer momento en que lo vi me fascinó, obvio jamás pensé que iba a ser el hombre con el que me casaría, pero definitivamente me encantó.
Fue algo espontáneo, cruzamos un par de palabras, un momento totalmente desinteresado y genuino, nunca pensamos que cinco días después el destino nos volvería a juntar para encontrarnos una vez más y a partir de ese día no volver a separarnos.
Esa noche duró como un día completo, platicando de todo y nada, desde las nueve de la noche hasta las seis de la madrugada, para terminar con un ¿me pasas tu celular?

Los nervios me invadían, no fuera a ser que lo anotara mal; el día siguiente se me pasó eterno, las ansias y ganas de que me escribiera me abundaban; hasta que pasando la tarde llegó el tan esperado mensaje, ese mensaje que abrió la conversación, la cual ninguno de los dos pensamos que sería la primera conversación de nuestro “juntos para siempre”.
Hoy, después de seis años juntos, dos de maestría a distancia, un ramo ganado, otro inventado, tres carreras corridas, miles de viajes, sueños cumplidos, incontables bodas, múltiples trabajos, 20 kilos subidos y 25 kilos bajados y un sinfín de personas preguntando -presionando- “¿para cuándo el anillo?

¡Al fin daremos el siguiente y más importante paso de nuestras vidas como pareja!

Pero no me imaginé que llegaría el día en el que estaría escribiendo para novias,
siendo una, y mucho menos viviendo una pandemia.
¿Te dieron el anillo en pleno Covid? ¿Estabas planeando tu boda y el Coronavirus se interpuso en ella? ¿Estabas por casarte y tuviste que posponer tu boda?
Entonces esta nota es para ti…
Para ti novia que estás emocionada por este tan importante paso que estás por dar, pero que por otro lado te sientes insegura y hasta apenada de compartir tu felicidad en un momento en el que se siente un luto mundial.

Quiero que sepas que te entiendo y como tú habemos millones de novias – en todo el
mundo literalmente- sintiendo exactamente lo mismo, y ¿sabes algo? ESTÁ BIEN, ES
VÁLIDO. Está bien sentir emoción, está bien querer compartir tu felicidad, que te
quede claro que no es una imprudencia – yo lo sentía así- pero creo que dentro de
todas las cosas que leemos, consumimos y vemos también cae bien enterarte de
buenas noticias y saber que no todo es Covid19.


También, quiero que sepas que se vale sentir miedo, angustia, coraje e incertidumbre.
Muchos sabemos que a las brides les dicen ‘bridezillas’ por los cambios de humores que tienen durante todo el proceso de su compromiso pero ojo; va mucho más allá que el estrés de planear una boda, creo que es más el ‘nervio’ y las ‘ansias’ del giro que va a tomar tu vida, el pensar que vas a empezar una nueva aventura y a tomar posiblemente la decisión más importante.

Ahora, sumémosle a las pobres ‘bridezillas’ una pandemia que está acabando con la humanidad… Así es que tranquila, no te estás volviendo loca, ni eres bridezilla, ni bipolar, esa montaña rusa de sentimientos que estás experimentando es normal y no eres la única novia viviéndolo.
Puede ser que estés y te sientas tranquila, por lo menos sé que yo así me siento, sin embargo empecé a tener pesadillas muy locas e inexplicables con el día de mi boda, me acerqué con una amiga psicóloga -sí, se vale creer que estás perdiendo la cordura y pedir opiniones a otras personas o a expertos, no está mal y no estás exagerando- le conté mis sueños y me abrió los ojos para darme cuenta que en realidad no estoy tan tranquila como pensaba. Evidentemente hoy nadie, sea bride o no sea bride, estamos tranquilos, nadie está durmiendo en paz, pero lo positivo de esto es saber que;

1. Sólo son sueños y 2. No estamos solos, es un malestar común, así que siempre puedes
hablarlo y verás que hay más de una persona que te entenderá y se identificará
contigo.

Afortunadamente, yo no he tenido que posponer mi boda -esperemos que siga así- y realmente no me puedo ni imaginar lo que se debe sentir. El día que fui a la Iglesia a entregar los papeles para mi matrimonio, junto a mí estaba una pareja que se casaba en unas cuantas semanas viendo qué podían hacer para mover su boda, no pude evitar sentir un hueco en el estómago y una culpa gigante al yo estar emocionada porque estaba empezando los trámites del día más feliz de mi vida, mientras que la pareja de junto estaba poniéndole ‘pausa’ al que hubiera sido el día más feliz para ellos.
Ésta es otra reflexión que encontré y quiero compartírtela, novia: NO SIENTAS CULPA,
no te sientas mal por estar feliz, no te sientas triste por querer compartir tu alegría y
tu emoción, yo sé que por ejemplo en mi caso, me costó mucho trabajo subir a redes
sociales las fotos de mi anillo porque siendo sincera, no me sentía prudente gritando a
los cuatro vientos mi felicidad cuando el mundo está detenido y pasando el peor de los
tiempos, hasta que entendí que no está bien sentir culpa, que yo no soy culpable ni de
lo que está sucediendo en este loco mundo, ni de tener la fortuna de haber dicho sí
acepto a esta nueva vida.

Me tocó ser una bride en tiempos de Covid y tal vez hay momentos en los que me entra el miedo y la incertidumbre de empezar una nueva vida en un momento difícil no sólo a nivel salud, sino a nivel económico; claro que se siente pánico pensar en cómo vamos a salir adelante y sobrellevar esta situación solos como matrimonio, pero sé que en un futuro miraré en retrospectiva y sabré que todo esto solo nos hizo más fuertes y maduros como pareja.
Ser una novia en tiempos de Coronavirus también implica tener días en los que me siento triste porque puede ser que no tenga mis despedidas, o que el día de mi pedida no estén todas las personas que quisiera que estuvieran, o que posiblemente el día de mi boda la gente no se abrace como se hubieran abrazado en otros momentos, o peor aún que ese día no pueda contar con la presencia de muchas personas que son importantes para nosotros. Sin embargo, ya acepté la realidad, ya entendí que me tocó ser y vivir unos tiempos de compromiso diferentes, sé que por mucho tiempo será igual para muchas otras parejas, pero no por eso nos tenemos que retraer y caer.
Como bien me dijo otra bride, la realidad es que son ‘happy problems’ hay personas que esta pandemia los está literalmente matando, así es que sentirme triste por no poder vivir mi momento de novia como me hubiese gustado es completamente un ‘happy problem’ al cual estoy aprendiendo a querer y hasta reír.

Sé que este año pasará a la historia, muchos lo recordarán como el año de la pandemia, de la crisis económica, de la recesión mundial, para mí será el año más increíble porque habrá sido el año en el que me comprometí y el año en el que comencé una nueva vida con mi persona favorita y lo digo segura, aún existiendo tanta incertidumbre, porque sé que pase lo que pase, la celebración podría posponerse, pero nuestra vida como pareja no, esa no tiene porque ponerse en pausa #AmorEnTiemposDeCovid.

Todavía recuerdo que curiosamente a finales del año pasado le decía a mi novio lo emocionada que estaba por el ‘veinte veinte’, le decía que éste año era mí año, que sentía que el ‘veinte veinte’ sería increíble y pues sí, ha sido un año INCREÍBLE – NO CREÍBLE en todos los sentidos, para bien y para mal.


Me he sentido como en una serie de Netflix con sus toques románticos, sus escenas de terror, algunos momentos cómicos y por supuesto con un clímax de suspenso, y así es cómo he decidido vivirlo. Un día a la vez, como una serie que va cambiando con cada episodio, que te tiene al filo de la butaca y que cuando acaba un capítulo quieres que sea el día siguiente para ver qué sucede en el próximo, he decidido disfrutarlo, he decidido agradecerlo y vivirlo con todo lo que viene, no hay más; es eso o amargarme y no disfrutar una etapa que debería ser memorable y positiva.
Sin lugar a duda queridas brides, nos tocó un momento complicado, pero nada es imposible y todo eventualmente pasa y qué mejor motivación para contagiarnos a nosotras y a los que nos rodean de felicidad que saber que estamos vivos, acompañados y con una emocionante y nueva oportunidad por delante.

¡Ánimo, recuerda que está bien no estar bien y también está bien sentirte bien!

@Letycasarin

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